Sabido es que los diputados populistas y progresistas Álvaro Escobar y cía., han puesto en el tapete el envío de una moción al Congreso respecto de generar una suerte de "propina legal" para los garzones, con cargo a la cuenta del consumidor.
Como dicho proyecto aún no se ha presentado y no me gustan las especulaciones ni tampoco el generar un tema, en este blog serio y de gente educada, en base de un par de segundos de una noticia en televisión o en base a unos par de párrafos en un diario, me permito explicarles el porqué de la forma en que Escobar y cía. han planteado el proyecto en comento basándome en una carta que remití a los medios de comunicación (esta vez también me publicaron en el diario El Sur, en el siguiente link., bajo el título de "Garzones".
Escozor ha causado en la contingencia-moda nacional, el futuro proyecto de ley que pretende regular la institución consuetudinaria de la propina para los garzones. La intención de legislar al respecto se la arrogan, públicamente, los diputados Álvaro Escobar y Marco Enríquez-Ominami, pero su propuesta dista de ser original y, muy por el contrario, no parece más que un deja vu de un antiguo proyecto de ley que se tramitó en el Congreso y que fue rechazado.
Dicho proyecto fue el boletín 1190-13, del 10 de Mayo del año 1994. Esta moción, intentaba instaurar un añadido a la cuenta de los consumidores de un 10%, cuota que ulteriormente sería dividida entre los garzones.
¿Qué sucedió con esa iniciativa? Lo mismo que Escobar y Ominami pretenden no suceda al buscar el alero del Ministro de Hacienda para que patrocine la moción, esto es, su inconstitucionalidad; el proyecto del año 1994 fue entendido como inconstitucional y por ello rechazado, ya que establecía un tributo con un destino determinado, transgrediendo con ello el artículo 19 número 20 de la Constitución. Además, se le criticó el que estableciera un beneficio para determinados trabajadores, lo que era iniciativa exclusiva del Presidente de la República y, el hecho que las disposiciones de la moción "…eran discriminatorias y contrarias a las modernas tendencias en materia de legislación laboral y ellas afectaban en forma injusta, artificial y arbitraria a toda una actividad económica"[1] (cita a Primer informe de comisión de Trabajo y Seguridad Social, de fecha 12-07-94).
Como puede advertirse, Escobar y cía., pretenden encausar viejas iniciativas populistas, que contienen una dudosa técnica legislativa. Además de lo anterior, caben argumentos en contra tan válidos como, por ejemplo, el por qué los consumidores deben cargar con que existan vacíos legales en cuanto a salarios mínimos de los señores garzones.
Distinto es un proyecto en la misma línea -regular la propinas de los garzones- que existe actualmente en el Congreso, esto es, el boletín Nº 5032-13, del mes de Mayo del año 2007. Este proyecto- en primer trámite constitucional y del que poco y nada se habla- sí que concibe la institución de la propina como realmente es, o sea, un estipendio voluntario, nacido de la costumbre y de la buena voluntad del consumidor por un servicio correcto, educado y afable de quien sirve. Me permito citar el artículo 2 de dicho proyecto, de donde emana claramente la voluntariedad de la propina: "Se entenderá por propina el dinero que el cliente da voluntariamente al garzón, además del que debe pagar por los servicios recibidos"). También se expresa el carácter voluntario del estipendio en los artículos 3 y 5 del mencionado proyecto.
Como se ve, lo de Escobar y cía. no es más que un deja vu populista más.
[1] Primer informe de comisión de Trabajo y Seguridad Social, de fecha 12-07-94. Puede visitarse en el siguiente link http://sil.senado.cl/cgi-bin/sil_proyectos.pl?1190-13

